Planeta Bitcoin · Episodio 1 — "La soberanía hablando entre amigos"
Este episodio nace de un debate real, en un chat de Telegram, con frases como "Satoshi es el gobierno de USA, creo que es evidente" o "El algoritmo SHA-256 fue creado por la NSA... no por rebeldes de internet". No es un espantapájaros inventado: es una duda que circula de verdad. Vamos a mirarla con datos.
1. Lo que no se puede romper, ni siquiera quien lo escribió#
La magnitud de SHA-256#
SHA-256 tiene 2²⁵⁶ resultados posibles. Escrito con todas las cifras:
115.792.089.237.316.195.423.570.985.008.687.907.853.269.984.665.640.564.039.457.584.007.913.129.639.936
78 dígitos. No hace falta memorizarlo, solo ver el tamaño.
Igual que en el taller de la frase semilla, lo convertimos en algo imaginable — segundos, y esos segundos en tiempo real:
- Si probaras una combinación por segundo, tardarías ≈3,67×10⁶⁹ años en probarlas todas. Eso son unas 2,66×10⁵⁹ veces la edad del universo (13.800 millones de años).
- Ahora subimos el ordenador: ni siquiera usando toda la potencia de cómputo de la red Bitcoin al completo (~935 exahashes por segundo en septiembre de 2026, según mempool.space), bajaría de esa cifra a "solo" unas 2,84×10³⁸ veces la edad del universo (≈3,92×10⁴⁸ años).
Da igual que lo intente un aficionado con su portátil o la mayor agencia de inteligencia del mundo con todos sus superordenadores: la diferencia entre esas dos capacidades de cómputo es insignificante frente al tamaño del problema. Publicar la fórmula no le da a nadie, ni siquiera a quien la escribió, una ventaja real para romperla.
¿Y la computación cuántica?#
Tampoco cambia esto. El algoritmo de Shor —el que preocupa de verdad, porque rompe la factorización y el logaritmo discreto— ataca cosas como RSA o las claves públicas de curva elíptica, no funciones de hash como SHA-256, porque SHA-256 no se basa en ese tipo de problema matemático. Lo único que se le puede aplicar a un hash es el algoritmo de Grover, que solo ofrece una mejora cuadrática, no exponencial: reduce la seguridad efectiva de 256 bits a unos 128 bits equivalentes, la misma magnitud que ya vimos en el taller de la frase semilla (¿os acordáis del "780 trillones de veces la edad del universo"?). Sigue siendo un número inatacable, cuántico o no.
¿Y si dentro de 20 años aparece algo que hoy no imaginamos?#
El propio Satoshi ya lo dejó previsto en 2010, en el foro de Bitcointalk: si el debilitamiento de SHA-256 fuera gradual (lo más probable, según él), Bitcoin podría ir migrando por fases a otro hash, empezando por aceptar SHA-512 además de SHA-256, luego usar SHA-512 por defecto, y terminar dejando de aceptar SHA-256 del todo. Y si el fallo fuera repentino, la comunidad podría acordar cuál era la cadena honesta justo antes del problema, fijarla ahí y continuar con un hash nuevo. El diseño ya contempla el "¿y si...?" desde el primer año.
Matiz honesto que el propio Satoshi también apuntó: un ataque tan bestia como para tumbar SHA-256 de golpe tendría bastantes papeletas para debilitar también SHA-512. Por eso su plan favorito era la migración gradual, no confiar ciegamente en que el sustituto sea invulnerable para siempre.
Fuente: posts de Satoshi Nakamoto en Bitcointalk (2010), hilo "Dealing with SHA-256 Collisions", archivados en Satoshi Nakamoto Institute (satoshi.nakamotoinstitute.org/posts/bitcointalk/threads/68/).
Los precursores: Satoshi no inventó de la nada#
Basado en el post de Lyn Alden en Nostr que dio pie a este episodio:
- David Chaum, años 80 — firmas ciegas (blind signatures) y ecash: el primer dinero digital anónimo. Pero sigue centralizado: depende de un banco de confianza que evite el doble gasto. No resuelve el problema de fondo, coordinar actores que no confían entre sí sin árbitro central (el problema de los generales bizantinos, ver anexo).
- Adam Back, años 90 — desarrolla la prueba de trabajo (proof-of-work), origen de Hashcash: demostrar con coste computacional real que eres un actor honesto.
- Wei Dai, 1998 — propone b-money, la primera idea de dinero digital descentralizado, sin banco, con la emisión ligada también a ese coste computacional. Satoshi lo cita como referencia directa en el whitepaper.
- Nick Szabo, principios de los 2000 — diseña Bit Gold, muy parecido a lo que terminaría siendo Bitcoin, pero sin resolver el consenso descentralizado.
- Hal Finney — crea los tokens RPOW (Reusable Proof of Work), sobre el trabajo de Back, pero siguen dependiendo de un servidor central de confianza.
- Satoshi, 2008-2009 — coge estas piezas ya existentes, añade lo que faltaba (consenso descentralizado sin doble gasto, resolviendo por fin el problema de los generales bizantinos) y publica el whitepaper.
Todo verificable, todo documentado, nada que haya que creer por fe. Con esto en la cabeza, vamos a la pregunta de fondo: ¿esto lo hizo una agencia estatal y, si es así, la controla?
2. ¿Y si lo controla el Estado?#
Adhesión voluntaria#
A Bitcoin te adhieres de forma voluntaria. Nadie está aquí a la fuerza. Si no te gusta, si no te lo crees, eres libre de marcharte. Ningún gobierno obliga a nadie a comprar, guardar ni usar bitcoin. Compárese con el dinero fiat: ahí sí hay curso legal forzoso, impuestos que solo se pagan en esa moneda, impuestos sobre las ganancias que persiguen tenencias. Bitcoin no tiene ninguna de esas palancas de obligatoriedad: la única razón por la que crece es que la gente decide entrar, no que la obliguen.
Tener bitcoin no es controlar su emisión#
Aunque un Estado acumulara una reserva estratégica enorme (como ya hacen EEUU y otros), eso no le da ni un ápice de poder sobre las reglas:
- No se puede falsificar un bitcoin.
- No se puede crear BTC de la nada: la emisión está fijada por el protocolo, bloque a bloque, hasta el límite de 21 millones.
- No se puede expropiar bitcoins de otro sin la clave privada: no hay una cuenta que embargar por decreto.
- Ni siquiera se puede saber con certeza de quién son los bitcoins que existen: no hay un registro central de titulares que intervenir.
Tener una pila grande de bitcoins te hace un actor de mercado más, con más capital en juego, no un regulador del protocolo.
Minería mercenaria y migratoria#
Los mineros minan a cambio de BTC, no de dinero fiat. Les da igual minar en el Estado actual o en el del vecino: su lealtad es al incentivo económico, no a la bandera bajo la que operan. Prueba real, no hipotética: China, 2021. Con cerca de la mitad del hashrate mundial concentrado allí (un 46 % en abril de 2021 según la Universidad de Cambridge, después de haber llegado al 75 % en 2019), el gobierno chino prohíbe la minería de golpe. Los mineros no desaparecieron, se mudaron —Kazajistán, EEUU, Rusia— y la red apenas se resintió unos meses antes de volver a máximos de hashrate. Ningún Estado puede legislar sobre el hardware que está físicamente fuera de su jurisdicción, y basta con que la minería siga siendo rentable en un solo país del planeta para que la red siga funcionando.
Las rampas, no la red#
La regulación no apunta a la red —ahí no hay mucho que hacer—, apunta a las rampas: los exchanges, los bancos, los puntos donde el fiat entra y sale hacia Bitcoin. Esto responde a otra frase real del chat: "si se quiere tumbar BTC se hace en un día, solo por leyes y mediante el control de la minería y de las empresas que lo controlan". Un Estado puede encarecer, retrasar o bloquear el acceso desde su lado del puente (KYC, retenciones, presión sobre bancos), pero eso es contención sobre el acceso, no control sobre el protocolo. La red sigue viva aunque un país entero cierre su rampa.
Y aquí entra lo mismo que con la minería: son los incentivos los que rigen Bitcoin, no las leyes de un Estado concreto. Si tu país te prohíbe el acceso a las rampas, igual que China les prohibió minar a sus mineros, te vas a otro que sí te lo permita: el incentivo sigue intacto, solo cambia de jurisdicción. A los propios Estados también les mueve ese incentivo, atraer capital e inversores. Ejemplo real: El Salvador adoptándolo como moneda de curso legal en 2021, precisamente para atraer la inversión que otros países cerraban (en 2025, como condición de un préstamo del FMI, su aceptación pasó a ser voluntaria, pero el país sigue siendo un tenedor soberano de bitcoin). Prohibir en casa no elimina la demanda, solo decide qué país se queda con el negocio.
"Está en ETFs y en los bancos, por eso lo creó el Estado"#
Frase real del chat: "BTC está en ETFs y en los bancos y eso es gracias al Estado que lo creó." Aquí hay un salto lógico: que algo termine adoptado por instituciones no dice nada sobre quién lo creó. Confunde origen con adopción posterior. Los bancos y gestoras no metieron bitcoin en ETFs por lealtad a un supuesto creador estatal, sino porque sus clientes lo pedían y había comisiones que cobrar. La adopción institucional llegó catorce años después del whitepaper; no es una prueba retroactiva de autoría.
Hay una forma sencilla de verlo: el oro también tiene ETFs, y nadie dice que el oro lo inventó un Estado para controlarlo. ¿Se puede falsificar oro? No. ¿Se puede aumentar su producción por decreto? Tampoco: hay que extraerlo, con el coste y el límite físico que eso impone. Oro y bitcoin son dinero duro precisamente por eso, porque ninguno de los dos se puede falsificar ni sobreemitir. Que ambos terminen dentro de ETFs y balances bancarios no prueba un origen estatal; prueba que el mercado busca refugio en lo que no se puede manipular.
El argumento que no admite prueba en contra#
Vale la pena nombrar el patrón, no solo rebatir cada pieza suelta: "la élite controla lo que comes, lo que ves, lo que tu hijo estudia... ¿crees que van a permitir que algo tan grande como BTC no esté controlado por ellos?". Es una estructura que no se puede desmontar con datos, porque cualquier dato en contra se reinterpreta como parte de la conspiración ("si no lo ves es que estás dormido"). No hace falta discutir con ella, basta con señalarla: si un argumento está diseñado para que nada pueda refutarlo nunca, no es un argumento, es una creencia. Y frente a eso, la respuesta de Bitcoin es la misma de siempre: no hace falta creer nada, se puede verificar.
Y aquí van datos, no fe: China prohibió la minería por completo en junio de 2021 y el hashrate chino cayó a cero. Pero se recuperó: en 2022 los mineros ya volvían a operar en la clandestinidad, y para 2025 China representaba de nuevo cerca del 14 % del hashrate global, con mineros usando VPN para esquivar la geolocalización por IP con la que se mide el reparto por países. Ni una prohibición total, sostenida durante años, por uno de los Estados con más capacidad de vigilancia del planeta, ha conseguido apagar la minería china. Si eso es lo máximo que puede hacer "la élite" cuando se lo propone en serio, la teoría se derrumba con sus propios datos.
Fuentes: Reuters/BNN Bloomberg (nov. 2025), CNBC (may. 2022), The Block.
3. La actualidad: Estados compitiendo, no un Estado controlando#
Si de verdad Bitcoin fuera un invento de una agencia estatal para controlarlo en secreto, lo raro sería ver a decenas de gobiernos distintos —incluidos rivales geopolíticos entre sí— peleándose por hacerse con un trozo. Y eso es justo lo que está pasando en 2026:
- Estados que ya tienen bitcoin: EEUU creó por orden ejecutiva su Reserva Estratégica de Bitcoin en marzo de 2025, con monedas incautadas; los rastreadores públicos le atribuyen ~325.000 BTC, la mayor tenencia soberana conocida (es una estimación, no una auditoría oficial). El Salvador, pionero desde 2021, ronda los 7.700 BTC. Bután (~13.000 BTC en 2024) y Emiratos Árabes (~6.300-6.800 BTC, según Arkham) los han obtenido minando.
- Y otros que se asoman: el banco central de la República Checa compró bitcoin en noviembre de 2025 dentro de una cartera de prueba de un millón de dólares; Pakistán ha anunciado una reserva, y en Brasil hay un proyecto de ley (RESBit) en el Congreso.
- Unos 13 gobiernos minan bitcoin o lo apoyan con recursos del Estado, según la gestora VanEck. Entre los casos documentados están Bután, Emiratos Árabes, El Salvador, Etiopía e Irán, países que no se ponen de acuerdo en casi nada más, compitiendo por el mismo hashrate.
- Y no todos entran: el Banco Central Europeo y el banco central de Corea del Sur lo han descartado para sus reservas, y en Suiza una campaña para meter bitcoin en el balance del banco central se quedó en la mitad de las 100.000 firmas necesarias para forzar un referéndum.
Si un solo Estado lo controlara desde el origen, esta carrera no tendría sentido: no compites por algo que ya es tuyo. Lo que hay es justo lo contrario, un recurso abierto que cada gobierno intenta capturar por su cuenta.
Fuentes: Arkham Intelligence, The Block, Banco Nacional Checo (cnb.cz), VanEck, Bitcoin Magazine, Cointelegraph, Decrypt (2025-2026).
Lowery: el hashrate como poder militar#
Esto no es una idea suelta de este canal: un militar de EEUU la ha convertido en tesis formal. Jason Lowery, oficial de la Space Force estadounidense, presentó en el MIT en febrero de 2023 una tesis de 400 páginas titulada "Softwar: A Novel Theory on Power Projection and the National Strategic Significance of Bitcoin". Su argumento: la prueba de trabajo de Bitcoin no es solo un mecanismo monetario, es una tecnología de proyección de poder en el ciberespacio. Permite imponer un coste físico real (energía, hardware) a cualquier actor hostil "en, desde y a través" del ciberespacio, igual que un Estado proyecta poder físico con ejércitos. Según su tesis, el hashrate se convertirá en un nuevo terreno de competencia geopolítica entre Estados.
No se quedó en el papel: en agosto de 2025 Lowery fue nombrado asistente especial del comandante del Mando Indo-Pacífico de EEUU. Y en abril de 2026 ese mismo comandante, el almirante Samuel Paparo, describió ante el Comité de Servicios Armados del Senado a Bitcoin como una herramienta informática valiosa para la proyección de poder, en la línea de la tesis de Lowery. Dentro del propio aparato militar estadounidense se toma en serio la idea de que el hashrate es poder, y de que ese poder está repartido en una carrera abierta entre Estados, no decidido de antemano por uno solo.
Así que la pregunta ya no es si un Estado inventó Bitcoin para controlarlo. La pregunta real, la que se hacen en serio dentro del propio Pentágono, es cómo no quedarse fuera de una carrera que ya empezó, y que no empezó ningún gobierno.
Fuentes: MIT DSpace (tesis original), Bitcoin Magazine.
Cierre#
De un chat real de Telegram a la magnitud de SHA-256 y la prehistoria de Chaum, Back, Wei Dai, Szabo y Finney; de ahí a rebatir uno a uno los argumentos concretos —adhesión voluntaria, tenencia no es emisión, minería mercenaria, rampas, ETF y oro, el argumento que no admite prueba en contra— hasta la carrera real de Estados en 2026 por reservas y hashrate. La idea de fondo, la misma de todo el episodio: no hace falta creer nada, se puede verificar.
Anexo: para quien quiera ir más a fondo#
Cómo funciona SHA-256 por dentro#
- Preparar el mensaje: se rellena (padding) hasta ser múltiplo de 512 bits: se añade un bit
1, luego ceros, y al final la longitud original del mensaje en 64 bits. El mensaje queda partido en bloques de 512 bits. - Expandir cada bloque: cada bloque de 512 bits (16 palabras de 32 bits) se expande a 64 palabras, generando las 48 nuevas mediante rotaciones, desplazamientos y XOR sobre las anteriores.
- 64 rondas de compresión: se parte de 8 valores iniciales de 32 bits sacados de las raíces cuadradas de los primeros 8 números primos ("nothing-up-my-sleeve numbers", elegidos así precisamente para que nadie pueda sospechar una puerta trasera). En cada ronda se combinan con funciones no lineales (
Ch,Maj) y se suman la palabra del paso 2 y una constante de ronda (raíces cúbicas de primos, mismo criterio de transparencia). Tras las 64 rondas, el resultado se suma al del bloque anterior, encadenando todos los bloques. Los 8 registros finales, concatenados, son la huella de 256 bits.
No es una caja negra: cada constante y cada operación están publicadas, y cualquiera puede ejecutarlas a mano. Es criptografía comprobable, no un algoritmo entregado en secreto por una agencia. Y las 64 rondas de mezcla no lineal son lo que hace irreversible el cálculo: no hay fórmula para deshacerlo.
Wei Dai y b-money#
- Informático y criptógrafo estadounidense, ligado al movimiento cypherpunk de los 90 (la misma lista de correo donde circulaba la gente cercana a lo que luego sería el entorno de Satoshi).
- b-money (1998): propuesta corta, sin implementar, publicada en esa lista. Primera vez que se plantea un dinero digital sin banco central, donde crear la moneda cuesta trabajo computacional (como el oro cuesta minarlo) y las transacciones se verifican entre pares. Le faltaba resolver en la práctica el consenso descentralizado.
- Crypto++: librería de criptografía en C++ escrita por él, todavía hoy una de las más usadas en software real.
- Satoshi no solo lo cita en el whitepaper: le escribió directamente por correo al publicarlo, diciéndole que había llevado su idea de b-money a la práctica.
- La unidad más pequeña de Ether, el "wei", lleva su nombre: es el "satoshi" de Ethereum.
- Contra la teoría CIA: Wei Dai, igual que Satoshi, siempre ha sido muy reservado, casi sin entrevistas ni presencia pública. El perfil discreto no es una anomalía sospechosa de un solo caso; era el patrón normal en el movimiento cypherpunk de la época.
El problema de los generales bizantinos#
- Formulado por Lamport, Shostak y Pease en 1982. Varios generales rodean una ciudad enemiga, solo se comunican por mensajeros y deben acordar un plan común (atacar todos o retirarse todos), sabiendo que algunos pueden ser traidores que mienten y que no hay un mando central de confianza.
- Lamport demostró que el acuerdo es posible sin árbitro central, pero solo si los traidores son menos de un tercio del total, y con un protocolo complejo, poco práctico a gran escala.
- Traducido a Bitcoin: los "generales" son los nodos de la red, y el "plan" es qué transacciones son válidas y en qué orden. Actores anónimos, sin confianza mutua, algunos maliciosos (doble gasto), que deben coincidir en una única versión de la verdad sin que nadie mande.
- La solución de Satoshi: en vez del protocolo clásico de Lamport, usa la prueba de trabajo como filtro de coste. Proponer la siguiente versión de la verdad cuesta energía real, y la red sigue la cadena con más trabajo acumulado. Falsificarla exigiría más potencia que toda la red honesta junta, algo económicamente inviable. Fue la primera solución práctica y abierta a cualquiera para un problema que llevaba 25 años sin respuesta satisfactoria fuera de entornos cerrados.
Planeta Bitcoin — shibumi · planetabitcoin.org

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